Que extraña es la vida.
Cuando te fuiste, pensé que moriría,
que no aguantaría tu partida,
que moriría estando sin ti.
Que extraña es la vida.
Pues después de este tiempo,
me doy cuenta de que no te necesito,
de que todo fue una mentira,
de que nada ya por ti siento.
Te fuiste, es verdad,
me doliste, también lo es.
Más creo que ahora entiendo
lo que en realidad fue lo nuestro.
Y es que lo nuestro fue una mentira,
una ilusión, algo que no pasaría,
creímos en algo que no existía.
Así fue que pasó el tiempo de nuestro falso amor,
pasaron días, meses y años, y de la nada, se acabó,
era de esperarse, que algo como esto,
se esfumara, justo así como llegó.
Se desvaneció en el aire
y no hubo más que dejarle ir.
No te guardo rencor,
eso es para los verdaderos amantes.
Ya no queda dolor,
pues eso es algo reservado para el amor.
- David Eliott Sanz